lunes, 19 de mayo de 2014

Nada

Se asomaba la luz por la puerta entreabierta y además te levantaste para poner música.
Ahí es cuando me lo creí todo. Las sábanas eran suaves, la música era triste pero decía que me ibas a cuidar toda la vida. Me hacías café y me abrazabas cuando me asomaba al balcón para dar al sol los buenos días.

Pero ya ves. Las canciones no eran lo mismo para ti que para mi. A mi la música me salvaba, a ti te atrapaba en la nube negra de tu espalda.

Lo que nos pasó fue que yo era la alegría que necesitabas y tu la oscuridad de la que aprendería. Aprender a que caminar juntos es dar pasos levantando el pie, sin arrastrarlo. A que había que comprar azúcar porque a mi el café no me gustaba tan amargo como a ti. A que las palabras tendrían sus consecuencias si no eran verdad, y tendrían otras peores si además eran mentiras.

Caminar juntos era encontrar el equilibrio, porque yo era baja y tú alto. Cuando ibas en bicicleta, era llevarla en la mano, hasta que yo volvía a irme por unas horas. Pero en esas horas seguías estando, tus demonios me escribían justo ese día que yo por fin tuve un smartphone. Me presionaron a entender la tecnología de la peor manera.
Para quitarle hierro al asunto, intenté pedirte que volvieras a tocar. La música era el único rato que veía lo bueno de ti… y dijiste que no.

Volviste a levantarte una mañana, a preparar café, a encender el equipo, y pusiste esa canción que hacía tiempo era mi tono de llamada. Pero ese día no me asomé al balcón, hacía frío, y esa nube negra que tenías en la espalda, ahora estaba encima de mí.

Yo solo esperaba que luego saliera el arcoiris.


NOTA: Este texto surge de la inspiración que me dio David García con este tema titulado "Nada"

1 comentario:

Anónimo dijo...

Al final me va a gustar más tu texto que el mío!
;)
D