martes 9 de febrero de 2010

Guest Number 13.333

Las actitudes no son algo que podamos percibir a simple vista. Nuestra percepción se apoya en el conocimiento, en las afecciones, en la cantidad de mensajes que recibe y la forma como se le presentan. Vaya, que cada uno puede interpretar lo que quiera y está condicionado por 50 cosas distintas.
El visitante número 13.333 es probable que llevase un buen tiempo visitando blogs en la red, que lo haga a diario o que no lo haga nunca en absoluto. Puede que le haya parecido una mierda o puede que le haya despertado cierto interés. Puede que si me conoce, esté más receptivo, si soy de su familia le parecerá una maravilla, si le habían hablado de mí, le intrigue.

También puede que de no haber sido mujer, quizá el visitante masculino no hubiera estado interesado en detenerse a leer si realmente no le gusta.

Puede que teniendo ciertos elementos cognitivos sobre mí, pueda entrar más hondo en el por qué de todos mis post. O puede que necesite mucho más que cuatro referencias sobre quién soy y cómo me tomo la vida, para entender que escriba lo que escribo, estúpido o no.

Sin embargo se lo voy a poner fácil al visitante número 13.333 solo porque el número 13 me cae bien y hoy es Martes 9 y no me gusta:

Este post solo tiene una razón de ser.

Tengo examen de Opinión Pública. Esa devastadora, impredecible y peligrosa opinión pública.

Deseadme suerte.

domingo 7 de febrero de 2010

Nunca te acostarás sin saber algo nuevo

Nunca. Aunque yo a veces preferiría ignorar ciertas cosas. El que no ve es porque no quiere, pero yo me acuesto sin gafas y una vez en casa, no estaría de más que te dejasen en paz con el tema. Que doy gracias por que mis vecinos no alboroten pero también las daría si los pájaros no cantasen, y ultimamente desafinan. Nunca me acostaré sin antes echar un vistazo al correo o ver una cantidad absurda e inservible, de mensajes vacíos de contenidos donde eso sí, para despotricar hay tiempo y espacio, de sobra. Nunca me acostaré sin pensar, y mañana qué. Qué de cosas tengo, quiero, voy a hacer, y cuáles haré en realidad cuando vaya a acostarme a la noche siguiente.
Nunca te acostarás, especialmente un domingo, sin que los indios vuelvan a las andadas
y empaten, a Dios gracias que no perdieron esta vez.
Nunca te acostarás sin replantear tu vida y ya que te pones, la de los demás, sin querer leer unas líneas de quién al menos levanta el país a su manera.
Nunca te acostarás sin saber que hoy aquí y mañana allí.
Nunca te acostarás sin saber nada nuevo.
Y yo hoy me he llevado a la cama varias conclusiones de un domingo tranquilo.
-No es lo mismo lo "público" que lo "publicado"
-Hay pizzas que pueden estar muy malas
-Hay que tener amigos en todas partes
-Y un entrepiernismo brutal
Buenas noches.

martes 2 de febrero de 2010

Todo el mundo al abordaje


Parece mentira que después de lo que sufrieron la industria cinematográfica y la editorial, no se haya aprendido nada desde que en el 2001 se pretendiese fijar una cantidad determinada en la política de precios de estos negocios. Pero el hombre es el único ser capaz de caer dos veces sobre la misma piedra. Dos, tres o las que le echen.

Lo que era antes 0,99 céntimos por canción, se ha convertido desde 2008 en 1,29 euros sobre todo para nuevos lanzamientos, y lo que era el precio inicial un año, es oferta 7 después. En el cine pasa un poco lo mismo, pasando por el fino hilo de la crítica del consumidor. Y es que habría que plantearse si 13,99 es razonable para una copia digital de una película, o si 2,99 lo es también para un capítulo de una de las veintidós mil series que seguiremos a lo largo de nuestra vida, con una media de 6 temporadas y 24 capítulos cada una. Y a pesar de que Apple se plantee la posibilidad de suscripción, habría qué ver cuántos pares de euros ahorraríamos y cómo de real podría ser nuestra rentabilidad, o la suya.

Y lo que pasa en la casa del vecino, termina haciendo ruido en la nuestra. Con los libros nadie sentó las bases de precios hasta que llegó Amazon con 9,99 dólares la pieza electrónica. Pero justo antes de llegar el iPad, Amazon cambió su modelo de negocio y lo acercó más a la nueva tienda de libros de la dichosa manzanita de Apple repartiendo los ingresos siempre que los precios se mantuviesen entre 3 y 10 dólares. Steve Jobs confesó que igualarían cualquier precio que tuviera Amazon en los libros de su tienda.

Macmillan, representando la sexta parte del catálogo de la plataforma Kindle, es más renegada. La editorial quiere vender libros a 13,99 y 14,99 dólares. Amazon no tolera pasar la barrera de los 10 dólares en la que las ventas caen en picado de modo que expulsa a Macmillan de la plataforma.

Pero ayer, a uno de febrero, Amazon saca la bandera blanca, dándole el mango de la sartén a las editoriales, que fijan un precio de 15 dólares sin gastos de impresión, ni papel, ni distribución, por los que se justificaba la mitad del precio cuando era en papel.

El modelo de negocio de los libros se precipita hacia un barranco, y allí en el horizonte, las olas agitan a los barcos piratas. Piratas, los cuales deben saber que son muy listos y obrarán como tengan que obrar para llevarse el tesoro, por las buenas o por las malas. Al abordaje.

viernes 29 de enero de 2010

Cuando lloro

Cuando lloro siempre sale alguien que cree en todo lo que haces.
Que apoya todo lo que siempre quisiste llevar a cabo.
¿Pero y si lloras precisamente porque te rendiste?

jueves 28 de enero de 2010

Blowing in the wind

Hay tantas cosas que me quedan por leer, y tantas melodías por escuchar, tanto por escribir, tanto por diseñar, tanto por cantar, tanto por planear o improvisar... el arte se me escapa entre los dedos, como si fueran telas de seda y de raso, tirándose por el tobogán de mis nudillos, sujetándose a mi muñeca, siempre fina y huesuda, a la que también le queda pendiente una obra de arte.

Cuentos para niños, joyas para mayores, cuerpo, mente y alma en su límite de 5 años, rozando la pereza o la inspiración agotada por tanto "overbooking" de cosas pendientes, colgantes, tirantes, que amenazan con no hacerse porque usas pilas de marca blanca.

La mirada de Dylan presionando porque no muevo los dedos para lo que realmente importa. Mi indignación personal por la presión natural de la buena educación, el dinero, que falta, que presiona, que casi me convierte en mala persona, y las ilusiones, siempre empujadas por la adolescencia que no quiere marcharse nunca.

Adolescencia, o narcisismo, por pensar poder abarcarlo todo, pero de pequeña escuché, o quizá tergiversé, que habíamos nacido para algo, si no, para qué vivir en el mundo de ovejas que peladas o no son todas parecidas. Para qué ser normal cuando puedes ser especial.

Especial. No ridículo, ni cirquense. No contradictorio o bonachón. Simplemente no me puedo morir tranquila solo porque ya haya vivido ciertas cosas. Aún no he hecho nada grande en el mundo.

Aún no he hecho un milagro. Está flotando en el viento.

martes 26 de enero de 2010

Sobre ruedas

Tengo una fijación por las bicicletas. He dedicado en todos mis viajes, unas cuantas fotos de bicicletas que ahora no puedo mostrar porque no las tengo aquí. Me he dado cuenta de por qué sucede esto. Me falta mucho la imagen de una bicicleta en España. En otros países hay bicicletas a cada esquina, y las hay tan distintas, tan personalizadas, que casi puedes hablar de las personas que las conduce sin haberlas visto. Y como buena persona intuitiva, me gusta hablar de las personas sin conocerlas, me gusta valorar sus vidas sin saber si son así realmente. Me gusta la percepción del mundo a través de los objetos. Y eso es raro. Por eso entiendo que la gente no vea la belleza en cosas sucias abandonadas en la calle, en papeles doblados, cerrojos oxidados, botas rotas, papeleras. A mí me parece fascinante, sobre todo un domingo, sin gente que contamine los objetos estáticos.

jueves 21 de enero de 2010

Nimiedades de actualidad


Pablo Hernández Arroyo, subdirector general de SGAE, está indignado con el linchamiento que la Comisión le hace a su organización. Su defensa es clara: "Los artistas tienen la necesidad de cobrar como cualquier otro trabajador" pero una cosa es eso y otra es cobrar a los peluqueros que ponen música en sus establecimientos. Ellos van a cobrar lo mismo a gente que inevitablemente, con o sin música, van a cortarse el pelo sí o sí. Además, si nos ponemos farrucos, ellos también les dan publicidad gratis a los artistas, pero claro, eso no cuenta, o no cuadran en sus cuentas.

Karmele está en cuerda floja, le han pillado más de tres compases plagiados de cantos del Frente de Juventudes, la discreción nunca fue lo suyo, y mensajes comerciales del “Cruce de Caminos” más conocidos por los de a pie como Carrefour, y también por habernos brindado la primicia visual y audita en Rescue Me (no puedo pronunciar el nombre traducido de dicho programa porque me pongo mala) antes del 1 de octubre. Menos mal, pensé que tendríamos que cambiar el nombre del festival a Euroceguera si no llegan a detectar estas cosas.

Los espectadores de “La Señora” están indignados. Es que si no es una cosa es otra. Claro, a todo el mundo le gustan los finales felices, donde el sufrimiento por el amor imposible, escondido, encerrado, ignorado y cambiado debe recibir su recompensa al final. Victoria debía poder haber sido feliz con Ángel. Pero a pesar de cómo soy, no se enfaden señores, os acaban de dejar flipados y eso es precisamente lo que debe hacer una serie. Esperen a la próxima, la de Perdidos, que todavía les puede decepcionar mucho más.

Quique Sánchez Flores, entrenador del Atlético de Madrid, arenga a sus jugadores con dos caminos a seguir: Uno aprovechar la ola de cariño y de emoción de la afición por los últimos resultados, y por otro lado ser muy responsables, no ser nada presuntuosos, no subestimar al rival" Y que nos conocemos y ya la afición no es tonta, que llevamos el subidón de haber sido durante años un equipo de primera y todos sabemos que las cagadas son de segunda b. Con b de burro.