lunes, 9 de septiembre de 2013

La vuelta a la cola

Si no llega a ser por la pantalla con las letras y los números de los turnos, cualquiera podría haber pensado que estaba en un hospital. La luz blanca se refleja de la misma manera sobre el azulejo pseudo blanco de la oficina. La diferencia entre un hospital y una oficina del paro, es que el suelo del hospital está limpio y el de empleo, aún están tramitando quién se queda el trabajo de la mopa.

Por lo demás, el silencio es el mismo. El leve murmullo es solo el conjunto de los resoplidos de quien tiene 36 personas delante. Uno sabe que ha perdido toda la mañana cuando llega. Hay solo un tercio de los asientos para acoger a los que acuden cada mañana, de modo que la mayoría esperan de pie o en la calle, apoyados en el cristal, que la rutina también ha decidido dejar de limpiar.

Los números pasan pero parece que solo para quien va a renovar una demanda. El que se inscribe nuevo debe saber que se quedará hasta las 14 horas. No más. Porque dejaron de repartir números a las 10:30, por aquello de que no se acumule el trabajo.

Todos volvemos al cole. O a la cola. (¿Femenino de cole?) Lo mismo da. Los nervios frente a lo desconocido son los mismos. La cola avanzará despacio y será una vuelta tediosa.

Por eso es bueno tener libros, papel y boli a mano. Todos volvemos al cole de una u otra manera.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Pocas palabras tengo

Está feo presumir de vocación, pero una tiene la conciencia tranquila cuando las palabras son verdades como puños, y no hay mayor manera de demostrar lo que dices que simplemente haciéndolo.

Hace 3 años, salí de la carrera y mandé miles de CV's, ya estábamos metidos en la crisis que empezó en 2008. Yo aún la miraba de refilón desde Noruega, donde terminaba el quinto año de una carrera que sospechaba que no iba a terminar de conocer hasta que empezase a frotarme las manos y a calentar los motores.

Una persona contestó a mi curriculum, pero no le importó mi experiencia ni mi formación, solo me preguntó:
"Cuando dices en el mail que te apasiona la radio, ¿qué significa exactamente?"

Bien. Buena pregunta. Ese tipo de preguntas que tenemos de vez en cuando que hacer y hacernos, para sacar la conclusión más clara. La gente no quiere gente que lo haga bien, la gente quiere gente que lo que haga, lo haga dejándose la piel. Al fin y al cabo, el periodismo es una profesión de servicio. Un oficio. Con beneficio. El personal.


Entonces he empezado a plantearme qué me gusta de esta profesión. A aquel señor, que por cierto, me contrató, solo le pude decir que era feliz. Que todo respondía a un bienestar interior. No pude ser más concreta. Ahora voy a intentarlo.

ESTA PROFESIÓN ME HACE EQUIVOCARME CONTINUAMENTE
Puede resultar chocante, pero equivocarse no solo es bueno sino necesario. No lo sabemos todo, para llegar a saber algo hay que preguntar, pedir ayuda, y basicamente así creo que se configura el trabajo.

AYUDA A GENTE
Entretiene, informa, aclara, a veces forma opiniones, hace que nos interesemos por temas que estaban lejos de nuestras vidas, nos hace sentir implicados y lo fascinante, es cuando se crean cadenas de favores, una señora llama porque un señor no tiene dinero para libros de texto, otro ofrece su segunda casa a familias desahuciadas, uno abre una petición a la que se suma gente a través de crowfunding, otra simplemente se comparten sonrisas, penas, pero se acerca a la gente, a que sepan que no están solos, y que de lo malo salimos con ayuda.
FOMENTA LAS IDEAS
Pensamos para los demás, y en eso, debemos exigirnos, porque los demás se lo merecen todo. 

NOS VUELVE INCONFORMISTAS
Buscar respuestas te hace sospechar de todo, no parece lógico fiarnos de una versión, y nos vuelve más inconformistas.

TRABAJO EN EQUIPO
Aprendes a que uno solo no es nadie, y todo es posible con la fuerza de varios. Varios locos, varios apasionados.

Ups, utilicé de nuevo la palabrita.

Supongo que para eso no tengo una respuesta, me apasiona porque reproduzco mi vida y avanzo sobre ella. Una profesión de la que probablemente no se desconecta nunca. Todas las historias son susceptibles de ser contadas, defendidas, explicadas... y en este mundo de locos, todos tendemos a dejarnos llevar por la locura.

Señor que me contrató un día, como ve, no tengo palabras para explicarle. Pero se que estos años trabajando juntos, hasta su jubilación, lo tuvo claro. No hizo falta decir más.





jueves, 5 de septiembre de 2013

La gracia en el subsuelo

Me lo suelen decir y aún así no hace falta, que yo no tengo gracia. Pero a veces, cuando estoy contando algo totalmente en serio, con todas mis ganas y empeño en ser escuchada, hay quien no me toma en serio... lo intento, pero al final resulta que es la vida la que decide el camino que van a tomar tus palabras. Estas han sido algunas de ellas.



No es que te tenga que hacer gracia. Pero a nadie le cuestan 2 minutos y medio de escucha.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La decepcionante soga

Cuando me enteré de la noticia me sentí decepcionada.
Ese hombre me robó once años de mi vida y pensé que lo justo sería que él perdiese el doble, 11 por igualar, y otros 11 por las secuelas.
Pero no.
Ariel Castro ha decidido suicidarse como un cobarde. La excusa, probablemente lo que dijo en el juicio: "No soy un monstruo, estoy enfermo". Me cuesta pensar que no ha habido tiempo en pedir ayuda. Es mejor destrozarle la vida a 3 muchachas. Espero por todos los medios, que el comportamiento esté en la educación porque además has dejado en el mundo una criatura a la que no sé si jamás podré contarle la verdad. Pensaba consultarlo más adelante. Pero has durado menos de lo que has alargado la pesadilla. Porque cuando la pesadilla la vive uno, hay que tenerlos bien grandes para aguantar. La diferencia entre querer vivir y querer morir, es nuestra conciencia. Y tu, debías tenerla bien intranquila. Pero debías haber esperado a que la decepcionante soga, la hubiera comprendido todo el mundo, incluido tu hijo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Sigue sonando

La radio sigue sonando.
Las noticias se siguen sucediendo.
Y nuestra cabeza, que nunca desconecta, planea nuevas formas de que nunca se acabe el sonido.
Si no es la radio será la música, y si no es ninguna de las dos, habrá que inventarlo.
Porque conozco gente que no sabe si podrá hacer otra cosa.
No vamos a tener pensión.
Somos de esta generación que llaman perdida. Tardamos en cotizar, y total, para nada, porque sabemos que viviremos de alquiler, nuestros padres, serán abuelos y padres de nuevo, y moriremos trabajando.
No sé cuál será, pero moriremos.
Y yo quiero que sea haciendo algo que me quite la vida porque no he podido parar de disfrutar. Mientras pienso cómo será, nunca apago la radio.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Pisando el charco

Hoy, Emilio Cortés, catedrático de derecho penal de la Universidad de Extremadura, al que le tenemos mucho cariño, sobre todo por trabajar en vacaciones, y tener respuestas para todo, ha dicho que "es difícil pasar por la vida sin pisar un charco penal". Y tiene razón. Es difícil pasar por la vida en general sin que algo te sobrepase, sin actuar sin sentido, a la deriva, sin reflexionar y dejando que sean las casualidades las que decidan el curso de los hechos.

El problema, es que sin delito, pasamos por esa vida sin abogados que nos aconsejen o que nos protejan. Y a pesar de que en los momentos críticos, todo el mundo parecen ser consejeros, los mejores consejos al final son  los que te das a ti mismo.

Las decisiones, sobre las que luego hay que responder toda la vida, son las que te llenan la mochila y te dejan marcas, te dejan heridas, y le dan sentido de una manera, al camino que toma tu vida.

Los momentos críticos son hacen crecer, o cometer delitos. Las decisiones, mal tomadas o no, son la cara a la que tenemos que mirar de frente. Nuestro destino en realidad, está escrito, lo escribamos nosotros o lo escriban otros.

"Es difícil pasar por la vida sin pisar un charco penal". Pero podemos limpiarnos de los charcos. Podemos usar los argumentos que queramos, pero si pisas el charco, solo te va a definir la forma en que sales de él. Y nadie es peor persona que tú mismo, y tu manera de juzgarlo.

miércoles, 17 de julio de 2013

El Otro Don Juan

Es verdad Ángel de Amor.
Desde esta apartada orilla, con la miopía y la distancia,
la luna brilla pero apenas como una cutícula de uña recién mordida.
Se respira por instinto, por sentido común.

El agua limpia y serena del río, está en calma no por perder el temor
sino porque no hay barca de ningún pescador que lo cruce.

Canta todo el día
y se pregunta
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?


No lo sé ya, querido Don Juan
mira este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.