Hoy es el día de la radio. Su día a día ha hecho que casi pase desapercibido. Nosotros hacemos radio cada día como sí fuese el último. Es un medio del que estoy enamorada. Un amor, que si acabase, tendría sencillamente que acostumbrarme a estar sin el. Pero no lo superaría.
La radio nos permite obligarnos a plantearnos cosas, a buscar todas las partes implicadas, a unir opiniones, unir personas, hacer audible lo que no se escucha todos los días, se aprende, se forma, se llora, se ríe. No te exige grandes cosas. No te pide máxima atención, aunque irremediablemente capte tu atención porque siempre tuvo ese encanto.
Los que la hacemos simplemente la amamos. No se sí podríamos sentirnos igual con otra cosa. La radio son muchas horas, en el aire o en el suelo. Muchas llamadas, muchas personas, muchas historias, muchos paseos, intentas ganarte la confianza de anónimo a anónimo.
El trabajo de una hora se esfuma los 5 minutos. En 5 minutos debes contarle al mundo el problema de días, la vida de años, la situación de siglos. Y descubres que se puede. Cuando eso pasa y no sabes como, recurres a la palabra magia. La magia no es más que la conexión entre la historia, el que la escribe, el que la cuenta, y el que la escucha.
Une a muchas personas. Y por lo visto es el medio donde hay más confianza depositada. No deberíamos conformarnos, ni defraudar. Debemos arriesgarnos, exigir la verdad, y si no la sabemos la verdad de cada uno.
A mi la radio me atrapó desde muy pequeña. A veces no quiero ver la realidad, pero si cierro los ojos, la escucho perfectamente. Me siento afortunada de poder ser un trozo de lo que te importa. Merecen 12 horas de trabajo, si al menos una persona ha compartido un momento con la radio.
Feliz día de la radio.
Y que la radio te haga feliz.
miércoles, 13 de febrero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
Manos eléctricas
¿Puede ser posible que haya algo eléctrico en la punta de los dedos?
¿Qué se extienda a las manos, y que nadie comprenda de dónde viene?
¿Puede ser posible que un beso, de un instante casi olvidado, pueda generar energía en el corazón?
¿Puede el ser humano, dejarse empujar por las descargas eléctricas, sin conocer de dónde vienen, sin intentar defenderse, y sin plantearse que si se acercan por segunda vez a las manos eléctricas, pueden recibir una nueva descarga?
...Quisiera que me respondiese el de las manos eléctricas...
Pero no sabe que las tiene.
¿Qué se extienda a las manos, y que nadie comprenda de dónde viene?
¿Puede ser posible que un beso, de un instante casi olvidado, pueda generar energía en el corazón?
¿Puede el ser humano, dejarse empujar por las descargas eléctricas, sin conocer de dónde vienen, sin intentar defenderse, y sin plantearse que si se acercan por segunda vez a las manos eléctricas, pueden recibir una nueva descarga?
...Quisiera que me respondiese el de las manos eléctricas...
Pero no sabe que las tiene.
martes, 22 de enero de 2013
El olor de la piel
Me pregunto si tu piel seguirá oliendo igual cuando deje de inspirar con los ojos cerrados. Igual un día ya no huele igual. O deja de oler. Hace tiempo que no me llegan las yemas de los dedos para tocarla. O quizá tú estás más lejos. Me conformo con el aire y el dibujo que consigo cuando miro hacia donde solías estar tú. Me pregunto eso y si sabré vivir de una manera diferente a como la tenía planeada.
Hoy siento el aire cuando camino. Antes me protegías de él. Mi mano no necesitaba los guantes que me compré anteayer. Y mi corazón no estaba haciendo tantas salidas nocturnas a la puerta de tu casa. He insistido mucho en que olvide y sepa quererte en la distancia, pero ¿qué poder tengo yo sobre lo que me da la vida a mí?
Ahora parece que el cielo se cae cada vez que salgo del trabajo, como otro día de fracaso, por no saber estar bien, o por no saber volver al punto de inicio donde estaba cuando aún no te conocía. Las gotas de lluvia mojan con mal humor, se pegan al cristal de las gafas, y pretenden que cambie de opinión.
Que tú no eres nadie. Que no me quieres y que no te preocupas por lo que pueda pasarme. Que el olor no es nada, si no puedo tocarte.
sábado, 5 de enero de 2013
El camino
Esta noche el camino de todos los días ha sido el camino más largo del mundo. Mis pies eran de plomo, mi pelo no me protegía del viento, y mis ojos hinchados aguantaban hasta llegar a casa para explotar. El dolor no se si fue empezar o terminar. Era la primera vez que luchaba por andar hacia un lugar, donde precisamente esa noche no quería ir. Donde mi cabeza dominaba, y mi corazón, había perdido su aguante. Y se encuentra en algún lugar, mientras yo le suplico que recorra el camino de todos los días, y vuelva a casa.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Entrevista a Ashiq Masih, marido de Asia Bibi
Asia Bibi fue condenada a muerte en la horca por blasfemia en Pakistán. Desde 2009 permanece recluida en prisión. Su marido Ashiq Masih y su hija mayor han visitado España para recoger el premio Hazte Oír 2012 por la lucha de la libertad de conciencia y han aprovechado para pedir asilo político.
sábado, 1 de diciembre de 2012
We got a thing going on
Un día nos conocimos. Y unos días después pensé que deberíamos ir más allá. Lo que ocurre es que nunca supe decírtelo. Lo pienso ahora, cuando vivo lejos en una ciudad helada y blanca, donde huele a sal, y se ven las auroras boreales cada noche. Esa luz verde que se remueve con locura en el cielo. Como si guiase nuestros movimientos. Estoy tumbada en la nieve, sola, pensando en lo que puede que esa luz quiera decirme. Recordándome los sueños en que tu mirada me seguía y yo apoyaba mis labios en los tuyos.
Nadie jamás se ha besado como nosotros. Una descarga eléctrica pudo adelantar el sonido de nuestros corazones. Tus ojos y los míos se cruzaron un instante, pero fuera del sueño la descarga era dolorosa, porque en realidad no podía acercarme más. Estabas con otra... u otra estaba contigo. No supe precisarlo nunca.
Nadie jamás se ha besado como nosotros. Una descarga eléctrica pudo adelantar el sonido de nuestros corazones. Tus ojos y los míos se cruzaron un instante, pero fuera del sueño la descarga era dolorosa, porque en realidad no podía acercarme más. Estabas con otra... u otra estaba contigo. No supe precisarlo nunca.
Me acercaba y me sentaba a tu lado, sabiendo que no podría sostenerte la mirada. Cruzaba los brazos porque no sabía qué hacer con ellos. Quería abrazarte y besarte. A veces pensé que tú también querías hacerlo. Pero no lo hacías. Tus circunstancias no cambiaban. Y nunca nos vimos en un contexto fuera del trabajo.
Quizá mis antecedentes me impedían remar hacia adelante. Piensa que siempre he sido más pasiva que activa. El cortejo siempre es más agradable cuando lo recibes. Y la verdad, nunca supe traducir las miradas. Pienso que lo hago pero al mismo tiempo pienso que interpreto lo que quiero. Lo que no termina de pasar en los sueños.
Y ahora se remueve el cielo. Quizá hoy va mas deprisa, retorciéndose enfadada. Quizá desde allí arriba te ve tumbado, hablando con el silencio en tu ciudad, acordándote de algún sueño, que nunca me contaste, y en el que a lo mejor, y solo a lo mejor, aparecía yo besándote.
O tú besándome. No sabría precisar.
domingo, 25 de noviembre de 2012
El fin del aire libre
Disculpad que no haya dado señales de vida en algún tiempo. Estoy demasiado ocupada huyendo. Hace unas semanas se empezó a acabar el mundo como lo conocíamos. El gobierno se ha vuelto corrupto. Ha destruido todo lo que existía. Le dio futuro a los suyos y a los demás nos ha recluido en el ostracismo. Eso aunque malo hubiera sido suficiente. Pero hace unas semanas, una noche respiré el aire por última vez. Estaba durmiendo y de repente se hizo de día. Una bomba iluminó la noche, me despertó del sueño, y ya no pude volver a mirar por la ventana.
Nos estaban bombardeando. El blanco eran sobre todo jóvenes y mayores. Personas en paro y personas jubiladas. Ellos decían los despojos de la sociedad. Gente que ya no aportábamos nada para su propio beneficio económico. Hablaban de superpoblación. Población destructiva.
Nosotros claro, opinamos que somos más bien población destruida. Un par de personas empezaron a ayudarnos a huir. Siento que esto es como una forma nueva de nazismo. Somos como judíos huyendo. Y tarde o temprano moriremos. Porque vivimos en las cloacas, escondidos. Construyendo un mundo sin dinero y sin garantías, debajo de un mundo cambiado, y destruido por quien estaba llamado a construir.
Pronto llegará la fecha en la que los mayas pronosticaron un cambio de era, o un fin del mundo. Ambas ideas y esa fecha, a día de hoy, me parece una fecha magnífica en la que creer. Porque por lo demás, no creemos más que en nuestra propia desgracia, una vez que te impiden respirar un poco de aire fresco, al aire libre.
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