Cambiar de opinión no es nada malo siempre y cuando la decisión mejore lo presente.
Desde luego el dibujo es nefasto. En 3 minutos, con una idea llena de ansia en mi cabeza y un montón de cambios repentinos, ideas desechadas, ideas que se juntaban y mezclaban y provocaban el caos y después una pequeña luz al final del túnel, con una decisión tomada.
Maria: Te lo dije, si el color no es un capricho mío.
Yo: Ya, pero necesitaba pensarlo antes de equivocarme.
Si todos mis problemas fueran este, colorear un traje o no hacerlo, añadirle flores o dejarlo de secano. Pero la decisión ha llegado y apuesto a que tampoco es para preocuparse. No es adicción, es un aditivo a lo que ya existía.
Con conservantes y colorantes.
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