Si es que no lo ha hecho ya...
http://nosvolveralocos.blogspot.com
Tengo esa tendencia enfermiza a escribir y reservar espacios a las cosas que me hacen vivir cada día. La música, uno de los pilares más importantes en la mía, tiene su espacio aquí.
Era hora de que se fuera sabiendo.
lunes, 31 de agosto de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Girls just wanna have fun
I think is time to say hello to our blog.
We fall in love, like everyone else.
But we do have fun also.
Women just have periods in life. We feel sad, we feel happy, we feel excited, we feel special.
Men need women just like women need men.
So we don't want to hide our feelings. We cannot tell everyone, but we can just talk from our heart, screaming or wishpering, hoping that someone hear us and fix our life.
We all work breathing love. Recognize it, is the first step, to deny it.
.......................................................................................................
Creo que es hora de decir hola a nuestro blog.
Nos enamoramos, como todo el mundo.
Pero también nos lo pasamos bien.
Simplemente las muejeres tienen periodos en su vida. Nos sentimos tristes, nos sentimos felices, nos sentimos excitadas, nos sentimos especiales.
Los hombres necesitan a las mujeres tanto como las mujeres necesitan a los hombres.
Así que no queremos esconder nuestros sentimientos. No se los podemos contar a todo el mundo, pero podemos hablar desde el corazón, gritando o susurrando, esperando que alguien nos oiga y nos arregle la vida.
Todos funcionamos respirando amor. Reconocerlo, es el primer paso, para negarlo.
http://girlsjustwannahavefun-girls.blogspot.com/
We fall in love, like everyone else.
But we do have fun also.
Women just have periods in life. We feel sad, we feel happy, we feel excited, we feel special.
Men need women just like women need men.
So we don't want to hide our feelings. We cannot tell everyone, but we can just talk from our heart, screaming or wishpering, hoping that someone hear us and fix our life.
We all work breathing love. Recognize it, is the first step, to deny it.
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Creo que es hora de decir hola a nuestro blog.
Nos enamoramos, como todo el mundo.
Pero también nos lo pasamos bien.
Simplemente las muejeres tienen periodos en su vida. Nos sentimos tristes, nos sentimos felices, nos sentimos excitadas, nos sentimos especiales.
Los hombres necesitan a las mujeres tanto como las mujeres necesitan a los hombres.
Así que no queremos esconder nuestros sentimientos. No se los podemos contar a todo el mundo, pero podemos hablar desde el corazón, gritando o susurrando, esperando que alguien nos oiga y nos arregle la vida.
Todos funcionamos respirando amor. Reconocerlo, es el primer paso, para negarlo.
http://girlsjustwannahavefun-girls.blogspot.com/
jueves, 27 de agosto de 2009
Las líneas torcidas

Este año, como ya no soy estudiante, o al menos me queda muy poco, no me he tenido que comprar una agenda, no porque tenga menos cosas que hacer, sino porque me hago mayor y recuerdo mis responsabilidades. Eso sí, tengo un cuaderno. Qué digo, tengo dos. Uno de Panda Security y otro de Fear2 (con un holograma terrorífico de una niña asesina), todo propaganda regalada por mis jefes. No está nada mal, al fin y al cabo, en un futuro serán recuerdos de mi vida. Tengo guardada (o tirada por ahí en la profundidad de la mesa o armario) el cuaderno con ese azul y verde corporativo de telefónica, y el de Taller de Editores, que ese si que era fashion del todo, con un color oro no luminoso.
En la radio no teníamos cuaderno, y eso que era el CEU, y podrían haberse estirado un poco. Sin embargo sé que los regalos corporativos no dicen nada, porque aquellos años en la radio fueron, hasta la fecha, los mejores de mi vida.
Son de cuadros, de rayas y lisos.
Los últimos incentivan las líneas torcidas. Todas desordenadas, donde un dato y otro se mezclan y confunden como si fuera el mismo. Utilizo colores diferentes en vano, mayúsculas o minúsculas. Nada resuelve la poca jerarquía de lo que se escribe sobre la marcha. En realidad como todo lo que se pueda leer en mi blog, sin correcciones ni rectificaciones.
Es un verdadero desastre la manía de no querer pasar la página y no respetar los márgenes, pero en cuadernos pequeños soy incapaz de hacerlo. No me gusta el dorso de las hojas, aunque lo utilizo por respeto a los árboles.
Mi letra ha madurado. Eso significa que a duras penas se entiende. Como la de todos los mayores que conocí de pequeña. Ahora entiendo mejor ese proceso vital que sufre la ortografía.
de pequeña, para escribir, buscaba un pupitre en el que apoyarme porque las cosas, si se hacen, se hacen bien, que si no luego la monja de turno nos tiraba de los pelos.
Ahora, cuando no es en el movil o el ordenador, escribimos como nos viene, en post-it o en esos cuadernos corporativos, en diagonal o en espiral, da lo mismo, porque nadie lo va a leer.
Y es un follón porque nos perdemos en nuestro propio desastre, basicamente la premisa que se cumple para todo el género humano.
Me cuesta encontrar las cosas que escribo, cuanto menores son los datos, mayor dificultad para localizarlos.
Pero exceptuando el caos de las agendas, llenas de citas, datos, teléfonos o dibujos del aburimiento, aún me sigo sorprendiendo de cómo puede haber un orden dentro del desorden, al menos en mis tres principales puntos de apoyo: sofá, mesa y armario.
Y teniendo esta capacidad de orientación para los objetos, me sorprende que no sea capaz de encontrar las llaves en el bolso.
Ellos dirían:
Mujeres...
Andadas a zancadas

Ayer me quedé dormida sobre el papel. 43 folios me esperaban con impaciencia para ser leídos pero me rendí ante la almohada y casi se me cae la baba encima. De un susto tuve que levantarme para sufrir el cierre de la línea 6 y meterme en esa lata de SE (servicio especial) dudosamente acondicionado.
Me libré, como casi la mayoría de las veces me libro del desastre, y mi padre me acercó a Legazpi, donde solo me separaban 3 paradas de mis antiguos compañeros de colegio. Son 23 años. Con una pausa de escasos 5 porque todos tenemos una vida, y un camino que seguir, sin embargo, aunque cada uno hace una cosa distinta, siempre hay una buena excusa para reunirse de nuevo.
La excusa de ayer, fue la música. Bajo, batería y dos voces improvisando sonidos y melodías, improvisando letras o sacando falsos trapos sucios, en inglés o en castellano indistintamente. Mezclados pero no revueltos.
El resultado, que pronto podré colgar aquí, fue espectacular. El final impresionante.
Ahora todos nos concentramos en los exámenes que están por venir. Maria Anna se va a san Francisco de nuevo.
Pero la historia de los de toda la vida no termina. Porque si alguien quiere, puede. Nosotros, en el paso de los años y a pesar de algunas distancias, aquí seguimos.
La vida se vacía de excusas con cosas como estas.
Grande tarde la de ayer, gracias por estar ahí.
lunes, 24 de agosto de 2009
Hay vida más allá de sus ojos
Todos tenemos un yo que grita cuando tenemos que permanecer callados. Los blogs nos ayudan a expresar lo que no podemos contarle a más gente cuando ya lo sabe todo el mundo que queríamos. Hace tiempo se llevaban los diarios, esos que se podían cerrar con candado, en donde no existía la perfecta línea recta sobre folio blanco al escribir.
Ahora o nos da pereza o somos gente 2.0 sin remedio.
Mi amiga Ángela tiene algo entre manos desde hace tiempo, pero hoy es importante que todo el mundo lea su cuaderno.
http://anangeliam.wordpress.com
Disfrutad!
Ahora o nos da pereza o somos gente 2.0 sin remedio.
Mi amiga Ángela tiene algo entre manos desde hace tiempo, pero hoy es importante que todo el mundo lea su cuaderno.
http://anangeliam.wordpress.com
Disfrutad!
jueves, 20 de agosto de 2009
La oficina de gafas

Somos una oficina de gafas. Gafas de pasta y gafas de alambre. Estrechas y anchas. Y trabajamos lo justo, quizá los viernes algo más. Cuando me concentro me acerco al ordenador más de la cuenta porque estoy "focused" como dicen en inglés, y eso hace que tenga la necesidad de enfocar la pantalla.
Mi compañero de oficina me pone algo nerviosa porque es tremendamente sexy, y en esos momentos en los que se me escapa una mirada de reojo, desearía no llevar gafas porque entonces no le vería absolutamente nada y desistiría en mi empeño por mirarle.
Pero necesito las gafas, y por descontado mirarle.
Mi compañera, la otra becaria, es una vasca que dice no ser muy vasca. En su tono de voz, puedo delatarle, en lo demás todo son tópicos, y tampoco conozco todos los tópicos del humor de los vascos, ni quiero saberlos, porque no creo en esas cosas.
Creo en las personas. Tengo un afán de persecución de las personas. Las huelo y las observo, y busco quien merece la pena en mi vida.
Aquí tengo una muy buena sensación con las personas, cosa que no me pasaba en las otras empresas. Es importante para mí.
Hasta que vuelva mi jefa, esto es una oficina de gafas, y bien sexy.
martes, 18 de agosto de 2009
Morriña
La música acaba de hacer de las suyas otra vez. Le faltan unos decibelios para realmente hacer su función envolvente que creo que tiene, pero mi gran capacidad de abstracción, y de hacer de las pequeñas cosas , grandes acontecimientos.
Pero la culpa no es mía del todo. Desde ayer, un programa de televisión me llenó de estúpida morriña, me recordó algo que ya no tengo, me hizo volver a aquellos meses de mi vida, donde la extra-libertad me llenaba de sentimientos, vivía a tope, disfrutaba de cada minuto como si fueran a escaparse, disfrutaba de la gente que me rodeaba, de las buenas personas que sí conocí, y respiraba un aire puro y frío, que terminaba de despertarme cada mañana.
Vamos, que me recordaron a Noruega, a Oslo, Flam, Myrdal, Sodengfjord, Bergen y mi querido ruinoso Fantoft.
No me puse a llorar porque creo que la caja de lágrimas para este tema se agotó el mismo día en que mi autobús partía hacia Fleshland.
Quería irme, pero me había acostumbrado a volver 3 veces en navidad, semana santa y otra de regalo porque sí.
Ahora todo son planes en escala de grises, que o bien ascendentes (se oscurecen) o bien descendentes (se vuelven transparentes) el color se va degradando y solo queda la realidad, a espera de sorprender.
Yo no hablaba en broma, pero no sé bien cómo hacerme oír y dar mayor credibilidad a mis promesas.
Pocos, pero los necesarios, saben que soy rotunda con mis decisiones, y más si tienen que ver con continuar con las bonitas amistades.



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