
Fue más de lo que espérabamos. Una formación de personas que nada tienen que ver unos con otros, apenas han ensayado juntos, apenas han podido complementarse y sin embargo, todo salió espectacular.
Todo el mundo disfrutó de lo que pasó en el Auditorio Nacional y por eso consiguieron dar lo que el público vino a buscar: música, complicidad y algo nuevo en sus vidas.
Una sensación recíproca, que como otras cosas en la vida, pocas veces ocurre, si no es por un buen trabajo en equipo, y el buen hacer de las personas.
Gracias por la experiencia.