miércoles, 16 de julio de 2008

La música


No busques una definición de sentir la música, busca las caras.


Una canción siempre es más nuestra que de cualquier otra persona.


Y nos dejamos llevar por ella.


Y no nos importa el que esté detrás. Confiamos en que sienta lo mismo.

Cierras los ojos y solo visualizas el aspecto que tendría esa música.


Es un momento de trance en el que sólo existes tú.


Es una ocación también para montarte tu propio espectáculo.


Y gritar al mundo entero esas letras que siempre son tan oportunas.

martes, 15 de julio de 2008

La noche


La noche tiene algo que me encandila y me atrapa por completo. Pienso con más claridad, tengo más ganas de hacer cosas, y tengo la sensación de que es en la noche donde comienza mi nuevo día, y me abre una sonrisa de oreja a oreja por la satisfacción que me supone.

No puedo explicarlo mejor. La noche creo que es mi mejor parte del día. Donde todo acaba y comienza. En la noche han surgido las grandes ideas. Cuando la noche duerme, yo estoy más despierta.

jueves, 10 de julio de 2008

Salir huyendo

Ya se por qué nunca me gustó salir de fiesta demasiado. Me agobio. Una de las cosas que hace que yo deje las cosas tiradas y salga huyendo es ese agobio terrorífico.
Y en un garito, estas bailando tranquilamente sola, porque oye, me gusta bailar sola, me lo tomo como un encuentro conmigo misma, y no solo tiene que venir alguien sin permiso a fastidiar sino que le dices que te suelte y parece no entender nada de lo que le dices aunque sea muy obvio sobre todo por la cara que pones cuando dices NO.
Entonces me pregunto si es que algunas personas son así de estúpidas o es que creen que insistiendo lograrán que les permitas un baile, o a lo mejor son más listos que el hambre y lo que querían era palpar tu cintura o la suavidad de tus brazos.
En cualquier caso, ni el humo, ni el tabaco me ayudaron nunca a llevarlo bien, pero entonces recuerdo este factor añadido de la gente desagradable y asquerosa, que me quema las pocas noches en las que decido salir.

martes, 8 de julio de 2008

Body Mind and Soul



No sé por qué lo dejé.

Nunca pensé que lo haría algún día. Una de las cosas que más vida me ha dado, que más feliz me ha hecho, que más fuerza me ha otorgado y lo abandono porque de repente un día mi mente y mi cuerpo no se ponen de acuerdo.

La sensación era la de un quiero y no puedo. Y cuando parecía que había vuelto se convirtió a las pocas semanas en un puedo y no me da la gana. Ojalá pudiera saber por qué yo misma me cerraba esa puerta que siempre ha estado tan abierta.

En realidad le eché la culpa a muchas cosas: trabajo, estudios, familia. Pero siempre pude bailar. Siempre hay tiempo para seguir la música, sea donde sea. Lo cierto es que precisamente por eso, nunca llegue a irme del todo.

Me fui del lugar físicamente. Pero nunca me fui de espíritu. Mi vida siempre estuvo en el baile, en la música, en la creación y en el arte.

Apuesto a que un bailarín se hace. Pero amante de la música, ansioso por crear, loco por expresar y en definitiva todo aquello que pertenece a un bboy, se nace.

Llamenmé ambiciosa si creo que nací para esto y si aún pienso que puedo hacer grandes cosas. Cada uno tiene su lugar de escape, desde donde hace cosas maravillosas para el resto del mundo. Y desde donde uno se descubre y se puede conocer y sentir orgulloso de sí mismo.

Nunca un baile le dio tanta fortaleza al ser humano. Nunca un baile sacó a la gente de muchas otras cosas. Nunca un baile cautivó a tanta gente de la manera en que lo hizo el bboying. Nunca un baile unió tanto y logró una comunidad.

Paz, amor, unidad y pasarlo bien. ¿Cómo no iba a querer formar parte de esto?


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Escribo un libro, que algún día tengo intención de publicar. Se llama todo lo que más me representa: el cuerpo, la mente y el alma. Y es sobre el baile y la cultura hip hop, que tantas cosas alucinantes me hicieron como soy y me llevaron a donde estoy ahora.

Fumando no espero


Y no tanto porque no fume, sino porque a pesar de que parecía imposible, se me agota la paciencia. Necesitas hacer cosas en la vida, mantener la mente y el espíritu activos, tener acción, sentir la euforia, correr sin prisa ninguna, visualizar y recrearse en las cosas.

Cuando aún no son, las cosas ya rondan en mi cabeza. Es sólo el ansia por ver las cosas terminadas y en algunos casos empezadas, con esperanza de que no terminen nunca.
Tengo motivos para emocionarme, y para disfrutar en mi cabeza de lo que va a pasar, podría pasar, quisiera pasar o haré que pase.

No sueño, si no que cumplo con lo que me prometo. Y hace tiempo prometí aprovechar mi tiempo, todo ello cueste lo que cueste.

Lo pagaré con el dinero que me ahorro no fumando.

jueves, 3 de julio de 2008

Bailar pegados es desear


Me mirabas de la misma forma en que yo lo hacía.
Sí, no te hagas el tonto. Deseabas este baile, y deseabas muchos otros. Y lo deseaste más tiempo que yo.
Te miraba a los ojos y me llamabas mala. Yo no soy mala. Te deseaba. Perdona sí eso te ruborizaba.
Estabas pendiente de que tu deseo no se notase demasiado. De que los demás no pudiesen disfrutar tanto como lo hacíamos nosotros, pero amigo mío, los demás disfrutan tan solo imaginando lo que van a poder ver segundos más tarde, no te preocupes por ellos.
Lo que quieran ver ya lo han visto, y lo que no, lo verán. Sea como sea lo harán.
Y mientras tanto ahí estás, cogiendome timidamente la mano con tu derecha, mientras que la izquierda, que no pierde menos el tiempo, se aferraba a mí, para asegurar mi cuerpo y lograr que no quiera escapar.
Tengo que decirte que lo consiguió, y me alegro por ello. Porque mi cuerpo se agarro al tuyo, y sentí cierto magnetismo. Bailamos, durante la noche, aunque se hizo el día. Y cuando los rayos de sol pegaron bien fuerte, debimos irnos.
Porque querido amigo, esto solo era un baile. Y si quieres otro deseame de nuevo, que yo te desearé a tí.

miércoles, 2 de julio de 2008

Echar de menos es un oficio

La pregunta más díficil y menos obvia que me han hecho es para qué es la vida.
Siempre he respondido suficientemente rápido porque siempre he tenido algo que decir, pero la vida es demasiado respetable como para definirla con palabras espontáneas.
Asique tuve que pensarlo, y no respondí en mucho tiempo. Pasaron semanas cuando pude tener una idea que ni siquiera es realmente todo lo que creo acerca de para qué es la vida.
No sé pra qué es, no sé si acaso es para algo. Pero hay una cosa que no dejamos de hacer nunca: echar de menos.
Creo que yo lo llevo haciendo toda la vida, y no parece que eso vaya a cambiar nunca. Sobretodo cuando parece que echar de menos es lo que justifica los viajes, los reencuentros y la felicidad de conseguir por fin lo que echabas de menos.
Parece obvio pero la vida tiene aún más cosas que ni siquiera ahora tengo ganas de averiguar. Es un trabajo de varias personas, y habría que ver cada uno qué siente que tiene que hacer en su vida. Y qué es lo que cree que le da derecho a tener una vida.
Por lo pronto me voy a dejar de echar de menos a alguien para echar de menos a otros. En definitiva la morriña me perseguirá toda la vida, haga lo que haga, me guste o no. La vida es burla, y yo me río la última para reírme mejor.